No sé ni por dónde empezar, porque cada vez que pienso en ti se me arremolinan tantas emociones en el
pecho que siento que el corazón me va a estallar. Esta no es una simple carta. No es solo papel y tinta.
Es un grito desesperado, un susurro ardiente, una necesidad urgente de decirte todo lo que me quemas por
dentro.
Desde que llegaste a mi vida, ya nada es igual. Nada tiene sentido si no estás tú. Me importas con
una
intensidad que da miedo, con una pasión que me consume hasta los huesos. Me importas tanto que no hay
espacio para nadie más.
Sí, porque eres mía. Totalmente mía. No solo por palabras, ni por promesas, sino porque cada mirada
que
me das, cada vez que sonríes, cada conversación, me gritan que somos uno. Que
estamos atados por algo más fuerte que cualquier distancia, cualquier obstáculo, cualquier miedo. Y si
alguien se atreviera siquiera a acercarse a ti con otras intenciones… no saben con quién se meten.
Porque no pienso dejarte ir. No quiero. No puedo. No voy a permitir que nadie se interponga entre
nosotros.
Me duele pensarte lejos, me mata imaginarte en brazos que no sean los míos, sonriendo para ojos que
no
sean los míos. Porque solo yo sé lo que te hace temblar, lo que te enciende, lo que te calma. Solo yo sé
la fuerza con la que me amarías si estuvieras aquí ahora mismo, si pudieras sentir todo lo que te estoy
escribiendo con cada poro de tu piel.
No quiero una vida sin ti. No quiero un futuro donde tú no estés. Quiero despertar contigo cada
maldita
mañana, compartir contigo el primer ColaCao, discutir por tonterías, reconciliarnos con besos, hacernos el
amor como si el mundo se fuera a acabar. Quiero verte cansada después de un día difícil, darte mi
hombro, envolverte en mis brazos y recordarte que nada malo puede tocarte mientras estés conmigo.
Quiero que seas mía en todos los sentidos. No solo en la cama, no solo en palabras. Quiero que tu
mente
piense en mí cada minuto, que tu corazón lata por mí como el mío late por ti, desbocado, violento, sin
medida. Quiero que tus sueños tengan mi rostro, que tus planes tengan mi nombre. Quiero que me
necesites. Que me busques. Que me reclames. Porque yo te necesito como el aire. Como el fuego necesita
oxígeno para arder. Como la noche necesita estrellas para no volverse una locura.
Y sí, soy posesivo, porque cuando se ama así, de verdad, de forma brutal y honesta, uno no quiere
compartir ni una sonrisa tuya con nadie. Porque tú no eres una chica normal. Eres lo más valioso que
tengo. Eres lo que me da fuerzas. Lo que me inspira. Lo que me salva del abismo una y otra vez.
Prométeme que esto es para siempre. Prométeme que vas a quedarte, que no vas a soltarme nunca.
Prométeme
que este amor es solo nuestro, inquebrantable, eterno. Porque yo ya no sé ser sin ti. Y no quiero volver a
saberlo nunca más.
Tú y yo. Contra todo. Contra todos. Hasta el fin.
Con todo lo que soy y todo lo que arde dentro de mí,
Tuyo. Completamente tuyo.