De Él, para ti

Mi querida niña, Aunque mis pasos ya no suenen en la tierra, mi presencia sigue viva en cada rincón que compartimos, en cada recuerdo tuyo donde sigo habitando, sereno y orgulloso. Soy Aries, y sabes que los de mi signo no nos vamos del todo. Somos llama que arde en silencio, fuerza que guía, impulso que protege. No te pido que me recuerdes con tristeza. Te pido que me recuerdes viviendo. Que me lleves en la risa, en la música, en la paz de una tarde tranquila. Estoy aquí, incluso en los días que parecen más grises. Estoy cuando tus ojos se nublan sin saber por qué, cuando tu corazón busca respuestas, cuando el mundo te pesa. Estoy contigo, como lo estuve siempre. Porque el amor no conoce despedidas verdaderas. Solo cambios de forma. Y sé lo que hay en tu corazón. Sé a quién amas. A quién extrañas. A quién miras con el alma. No te cierres al amor. Ábrete a todo lo bueno que la vida aún quiere darte. Ama con esa intensidad que siempre tuviste, con la dulzura que te hace única. Recuérdame, sí, pero con alegría. Haz de tu vida un lugar donde el amor tenga raíces profundas. Donde puedas mirar al cielo y sonreír, sabiendo que yo sigo aquí, en cada estrella que te cuida. Con todo mi amor, tu Aries eterno.